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EL
TIEMPO
Que se detenga, Dios mío,
que se detenga…
No puedo seguir su ritmo,
no puedo seguir sus pasos.
El tren de la vida acelera,
Y yo necesito un descanso.
Ayer intenté pararlo,
Sujetar las agujas por un rato,
Necesitaba algo más de tiempo,
Unos minutos de regalo,
Pero el reloj traicionero,
No aflojaba su paso.
Cuando al final del día,
Por fin pretendí ignorarlo,
Me hizo un guiño malicioso,
Y con su voz del silencio
Me dijo: ¿ves?,
Pudiste seguir mi ritmo, ¡No fue para tanto! |
Selección de poemas de ©
Montserrat
Acevedo, preparada por la autora para
la sección de colaboraciones de la revista mis Repoelas:
Es inútil ~ : ~ El
tiempo
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