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Yo
nunca me aburro. Otros se volverían locos si tuvieran
que pasar un día entero sin sus cacharritos a la moda,
pero yo no. Hace mucho que no. Yo no necesito nada de eso.
También era como ellos; llegué a tener internet,
teléfono móvil y hasta un servicio de mensajería
instantánea que sólo servía para que
me controlase cualquiera y me molestara gente que estaba aún
más aburrida que yo. Tuve coche, una casa en propiedad,
ordenadores y una vida social muy agitada por épocas.
Y durante todo ese tiempo no dejé nunca, aunque todavía
no supiera hasta que punto, ni el porqué, de sentirme
vacío.
Me encanta el cine, el
arte; la música. Yo leía mucho, me apasiona
leer, siempre me ha gustado con locura. Creo que es lo que
más echo de menos aquí. No hay nada mejor que
leer, tal vez la música, pero es distinto. Siempre
he sido ávido lector, desde muy niño. Había
épocas en las que podía leer un buen libro de
trescientas páginas o más en un día,
y con el tiempo mi habilidad ha crecido y cada vez he leído
más y más. Eso era antes de que aumentasen mis
capacidades. Ahora me podría leer cinco libros al día.
Y cuanto más leo más rápido lo hago y
mejor lo disfruto.
Siempre me gustó
cultivarme para tener una visión más completa
del mundo. El conocimiento da toda la libertad que el ser
humano necesita y la única de la que, en realidad,
puede ser verdadero dueño. Aumenta la propia consciencia,
la que tenemos de nuestro entorno y la de estrecha relación
que guarda todo lo que nos rodea. El conocimiento es libertad.
Y la libertad es un concepto cósmico equivalente en
todos los rincones del universo.
Pero hay que comenzar
por el principio. No se puede pretender conocer bien el mundo
sin conocer primero las capacidades y limitaciones de uno
mismo. Nadie se conoce nunca del todo. Para conseguir acercarse
un poco son necesarias una seria revisión de conciencia,
sentir la fraternidad y desarrollar la tolerancia. Quién
podría, si desde pequeños la sociedad nos empuja
por el camino fácil, hacia las satisfacciones pasajeras
que puedan ser fabricadas y vendidas en todo el mundo en forma
de producto, personalidad o tendencia social. Si no tienes
no eres, así que lo consigues como sea, y una vez conseguido
el nuevo estatus te abalanzas a conseguir el siguiente. Cada
vez más posición, cada vez más dinero,
cada vez más poder; cada vez más gente por debajo.
¿Han visto El Padrino, parte III? Lo que dice el atormentado
Michael Corleone durante su confesión. Ustedes; ¿nunca
se han preguntado dónde acaba la cadena?
Vivimos engañados;
somos cerditos criados y engordados por gente que nunca conoceremos
para aprovechar de nosotros todo cuanto pueda generarles un
beneficio. Se nos educa desde muy pronto, se nos enseña
que es más el que más tiene, y que la imagen,
el qué dirán, lo es todo. ¿Y qué
es todo, cuando un día a la raza entera se nos apagarán
las luces y se acabó? Nadie se preocupa, nadie piensa
tanto.
Al final no hay nada en
lo material que de verdad sea importante, es como si fuera
parte del plan de alguien para apartarnos del camino correcto
y hacernos olvidar incluso cómo se vuelve a él.
Es tan complicado ver la realidad a través de tantos
filtros, después de tantas reescrituras y reinterpretaciones,
que una persona cualquiera jamás podría empezar
a plantearse salir del espejismo sin la ayuda de alguien con
más visión o experiencia que él. Y no
hay entre los humanos nadie capaz de hacernos ver cuán
grandioso y amplios son los conceptos que encierra el universo,
y cómo trascender nuestra envoltura humana. Eso sólo
puede aprenderlo un alma cuando ya se encuentra en el otro
lado, o a través de estados de consciencia muy avanzados
que no pueden alcanzar sino unos cuantos místicos o
sabios. Llegar a sabio o morir. No hay otros caminos, a excepción
del mío. Pero yo tuve la gran suerte de ser elegido
y, desde la humildad, reconozco que se me premió con
una clase avanzada que nadie más ha tenido, al menos
en esta época. Desde mi lógica no entiendo por
qué el privilegio, pero no soy quien para cuestionarlo,
y lo acepto.
Uno se plantea a veces
que es lógico creer que haya vida inteligente fuera
de nuestro mundo. Ya se han descubierto decenas de planetas
en la línea de habitabilidad gracias a los grandes
telescopios, también con agua en su atmósfera;
y hemos buscado apenas entre unos cuantos que tenemos a mano.
Marea pensar en los que puede haber dispersos por el cosmos,
y muchos son más antiguos que el nuestro, muchísimo
más. ¿Por qué no podría haber
surgido vida a través del carbono y haber evolucionado
hasta la inteligencia, tal y como pasó en la Tierra?
Y si hubiera inteligencia, si fueran capaces de atravesar
las inconcebibles distancias de los viajes espaciales, ¿de
qué clase de cultura estaríamos hablando? Resultarían
omniscientes comparados con nosotros, dioses, y si alguna
vez quisieran contactar con alguien de la Tierra buscarían
a una personalidad, a un genio. Y no. Para lo que querrían
contarnos no tiene por qué. Creo que cualquier persona
de bien lo entendería de haber estado en mi lugar.
Cuando vi la luz de la
armonía del universo comprendí todo. Lo que
de verdad es todo, en un único concepto. Todo.
Me ocurrió un atardecer no hace muchos años.
He perdido un poco la noción del tiempo desde que estoy
encerrado y no recuerdo cuántos. Yo estaba en casa
como cualquier día gris, aburrido, mirando estupideces
por internet, leyendo a ratos, matando el tiempo de un desempleado
tan bien como me permitía mi imaginación -que
por entonces no era demasiada-. No sé cómo empezó,
debí quedarme absorto en la nada. Alrededor de mi cabeza
giraba una sensación amarga, incierta, como un asomo
de ansiedad, pero sin síntomas físicos. Estaba
muy nervioso, pero mi cuerpo transmitía calma. Creí
que era una bajada súbita de tensión. Se apoderó
de mi una tristeza fúnebre de fado portugués
y, entonces, vi el final de la vida, sólo el final,
sin ver la línea que lleva hasta él, y el final
era nítido por completo y se revelaba como único
motivo del todo, como el auténtico sentido de la vida.
A partir de ahí no recuerdo demasiado. Todo era blanco,
y yo parecía no tener cuerpo, flotar en la nada, cegado
por una luz avasalladora que, sin embargo, era la serenidad
como energía. Luego les noté, a ellos, y sabía
quiénes eran. Percibí su amor tan claro como
ahora les percibo a ustedes. En un instante aprendí,
a través de ese amor, las estructuras que siguen los
enrevesados caminos de las almas en el universo, y quiénes
son los responsables de que exista este juego, quiénes
juegan con nosotros y por qué.
Al final es igual en cualquier
inteligencia, sólo que a distinta escala. Cada cual
tiene una tarea y un amo, pero la cadena no es infinita. En
algún lugar se halla el fin de toda existencia, el
todo, aunque en cierto modo aún esté por construir.
Estoy tranquilo porque
sé cómo acabará la Historia de nuestro
pequeño planeta azul. Ellos, mis visitantes, no tienen
nada que ver en eso, no tendrán que intervenir. Sólo
tomarán nota y testimonio del final de una raza que
pudo ser y no fue, y se marcharán a observar la adolescencia
excitable de otra. Experimentos, quizá, la repetición
de un mismo patrón una y otra vez, como una pantomima
triste de sí mismo. Ellos no pueden intervenir en primera
persona, les está prohibido por algo superior, aunque
pueden estimular a personas para ejercer influencia.
Ahora ya tienen ustedes
su motivo. No le den más vueltas. No voy a decir nada
más sobre conceptos espirituales; no tiene sentido.
Ustedes nunca sabrán si digo la verdad o miento. Lo
sé, pero esta es mi historia, y no hay nada más.
Ya sabían cómo lo hice todo, ahora también
saben el porqué. Les diría que no estoy loco,
pero sé que no me creerán. Y aunque quisieran
comprobar mi historia no encontrarían ninguna pista.
Nunca, por más que yo les indicase al detalle las fuentes
del plan maestro que ciertas personas, o seres, urdían
entre sombras, desde la impunidad del obsceno poder total.
Ya no importa, he cumplido por la causa, y nada más
me importa: soy feliz. Sé que para realizar mi objetivo
murió mucha gente inocente, pero no me quedaba otra
salida. Esa boda era el único acontecimiento que podía
reunirlos a todos, a pesar del incremento de seguridad, y
la iglesia el único lugar en el que yo podía
colocar una bomba con la potencia suficiente. Sé que
con tantos muertos sobre mis espaldas soy, quizá, uno
de los asesinos más despreciables de la Historia. Sé
también que murieron niños; es por ellos por
quienes más lo siento, pero al ser inocentes tendrán
una nueva oportunidad de gracia sin contar la que han vivido.
Aunque algunos ni siquiera eran niños.
No pierdan el tiempo con
suspicacias. No tengo ningún tipo de conexión
con ninguna organización terrorista o violenta; no
soy de Al Qaeda, ni de ETA, ni anarquista, ni nada por el
estilo. Todo lo que hice lo hice solo, y pude conseguirlo
gracias a la ayuda de quienes me lo encomendaron. No le den
muchas más vueltas. Llevan ustedes meses investigándome
y aquí están de nuevo, tan perdidos como al
principio. Porque las cosas son exactamente como yo les digo.
Ya ven que todo podría encajar perfectamente. Y nunca
conseguirán una explicación mejor.
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Entiendan
que aquella boda iba a ser una cumbre de verdaderas personalidades,
algo que nunca es una cumbre de líderes políticos,
que no son más que títeres de los primeros.
Era en realidad la confirmación de un pacto entre dos
linajes oscuros y el inicio de una tarea que, de ser concluida,
condenaría a la especie humana al exterminio en una
forma mucho más dolorosa de lo que nadie imagina. Era
la paz entre dos compañías despiadadas que hacía
mucho tiempo que litigaban por el control de una zona específica
en medio de la nada, en el océano Pacifico. Una plataforma
de prospección mineral, eso dirían que era si
alguna vez trascendía algo.
Ya les dije que no andamos
lejos del final de nuestra especie, pude verlo en la luz,
pero salvo que suceda algo aún no previsto deberá
ser por humanos contra humanos. El ciclo natural debe seguir
su curso por sí mismo, para bien o para mal; por doloroso
y cruel que a veces, sobre todo en esta existencia terrenal,
nos pueda resultar el trayecto. Ese es, en sí, el sentido
de la vida.
Esa gente había
tramado un plan para despertar a un ser cuyo nombre no debe
ser dicho en voz alta, y acaso ni pensado por nadie sin la
suficiente fuerza de voluntad, que yace dormido en una ciudad
anterior al hombre en el fondo abisal del océano. Fue
parte de la condena de la especie humana vivir sobre el planeta
en el que están cautivos entes primigenios antiguos
como el propio universo y que son una encarnación del
mal en sí mismo. Puede que yo haya retrasado el intento
de liberar a uno de ellos por esta vez, pero algún
día la amenaza volverá, y alguien como yo aparecerá
de repente con intención de frustrar sus planes. Recen
ustedes, si nos nos hemos matado antes entre nosotros, porque
ese hombre pueda tener el éxito que yo he tenido.
De nuevo, lamento mucho
las pérdidas inocentes. El cosmos tendrá en
cuenta sus circunstancias. Tengan ustedes fe. Y no se preocupen
por lo que pasará mañana. Vivan el día
a día, sean justos y honrados, sean leales y, si cumplen,
estarán mucho más cerca de ser felices. Procuren
llenar su vida con el mayor número posible de las experiencias
maravillosas que nos ofrece nuestra realidad. No pierdan el
tiempo siguiendo el dictado de alguien que, por avaricia,
sería capaz de sacar al Demonio de su celda con tal
de enriquecerse, que es lo que en realidad ha estado a punto
de suceder. Enamórense, ríanse, disfruten el
arte, aprovechen su imaginación y traten de aportar
algo al mundo. Intenten poner su granito de arena para hacerlo
un poco mejor. Así, al final, quizá incluso
el destino pueda ser reescrito. Nunca se sabe, siempre queda
un pequeño margen de desvío.
Mírenme a mí,
solo en mi celda todo el día, sin ver siquiera una
triste cucaracha. Sigo siendo libre. Sólo tengo que
cerrar los ojos, meditar, seguir los rastros que dejan por
todas partes los anhelos de las personas y dejarme llevar
por las corrientes. Cualquiera podría hacerlo, es cuestión
de crecimiento y práctica. En mi caso la ayuda desde
arriba lo aceleró todo, pero con el tiempo y las circunstancias
adecuadas también lo hubiera alcanzado, estoy seguro.
Desde muy pequeño me pasaba el día soñando.
Yo en seguida me veo transportado a sensaciones placenteras
y a lugares de leyenda que perviven en todo tiempo y espacio,
a la vez. En una ocasión estuve en la Carcosa recién
abandonada, otra en los tiempos de esplendor y felicidad de
Kadath, la dorada; qué contarles, he visto nacer galaxias
ante mis ojos.
Y les repito que cualquiera
lo conseguiría, no es tan difícil. Si puedo
hacer esto yo desde mi encierro, ¿qué no pueden
hacer ustedes, a quienes nadie les impide moverse por el mundo?
Sólo tienen que poner en orden las prioridades de sus
vidas, saber distinguir lo que es de verdad importante. Deben
prescindir de las necesidades materiales. Mírenme a
mí, ya me ven, aquí sin nada y por el resto
de mi vida. Porque tengo imaginación. Porque sueño.
Yo nunca me aburro.
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