No hablaré de la rabia
ni de las hojas de los pinos
ni de la contundencia con la que la soledad te arranca el corazón
cuando de nuevo pisas
una tierra solo tuya
No hablaré de las casas mojadas
ni de la transparencia pausada de las fuentes
ni de las tardes dulces
con su olor a humo
Noviembre crece siena y mártir
y las nubes traen
todas las tristezas del naufragio
con un candor
irrepetible
No hablaré de distancias ni de rosas
ni de la herida de la luz en la retina enamorada
No hablaré de nidos ni de lluvia
Ni de la lírica de los sueños que se han roto
a lo ancho del camino
Hemos dejado atrás viejas costumbres
y noviembre ya no quiere equivocarse
Hablaremos de amor
De amor siempre