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poema de Miguel Ángel Cañada

ADVENIMIENTO



Nadie supo si hubo un Dios
creador interviniendo
en la forma más evolutiva
de esta historia.
Acudió como ola
del mar rompiendo en la roca,
como cayó la primera
hoja del primer otoño
de todos los tiempos.
Llegó sin complejos,
tal vez como un grito
pidiendo ayuda,
o como un desolado murmullo
en el pozo de la tristeza.
Probablemente fue un suspiro
de amor exacerbado, o solamente,
una casualidad acústica embriagada
de las mieles de la vida.
Nació la Palabra, germinó
como planta de aroma intenso,
y versificó sus pétalos y colores
en un campo ilimitado
de sonidos, imágenes,
signos y sueños.
Infectó como virus incurable
al hombre y como ente
inmensurable tomó
las riendas del universo.
La Palabra nacida
o creada, inventada, engendrada,
abortada de la nada.
La Palabra,
ese gran compromiso
entre el hombre y el verbo.

La Leyenda de Lexy (Tarqus Editorial 2018)

SIN ORILLAS

Somos nuestra memoria, somos ese quimérico
museo de formas inconstantes, ese montón de espejos rotos
.
Jorge Luís Borges
 

Se ha quedado sin color
la marea de tu vientre,
sin la espuma de olas
confusas en el rotar de los días.
Sin color ha quedado,
el soñar de velos mojados
a merced de las brisas,
y con arena pegada en mi garganta,
despojo tu mirada ahogada
a pesar de estar rodeada
de un inmenso salvavidas.
Mi barco, dejó de ser velero
de reproches, con timón
seguro y ancla a la deriva,
y cómo no,
la maroma suelta coleando
hacia un punto de partida.
La paz quedó grabada
en la quilla, y ni a babor,
ni a estribor, quedó escrito
tu nombre, ni el roce del mío.
No me acuerdo del mar;
olvidé también sus orillas.

Poemas seleccionados por el poeta © Miguel Ángel Cañada, de su poemario para su publicación en la revista mis Repoelas:


Advenimiento


 


Página publicada por: José Antonio Hervás Contreras