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Un hombre Feliz
allá por el 52,
una semilla sembró
y mi vida germinó,
crecí al amparo
del amor y del esfuerzo,
escuchando las enseñanzas
que a diario me ofrecía,
y con sus manos callosas
que tanto trabajaron,
por el pan sagrado
que todos los días traía,
por amor a su familia
esa que siempre defendía.
Padre hoy en tu día
como hijo agradecido,
pido a Dios le conceda
vuelo a mi mente,
para poder darte mi gratitud
desde el recuerdo,
a vos Padre sin igual
que te sobraba cartel,
Dios te llevó junto a él
pues naciste para morir,
y moriste para vivir
por siempre en mi.
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