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poema de José Ángel  Graña

¡ÓYEME Y ESCUCHA!


lector de revistas, tebeos y diarios,
de best sellers de novelas de Reverte y Ken Follet:
yo no soy un normal humano,
ni corriente ni común,
soy la excepción que confirma todas las reglas,
soy mucho más que un librepensador y autodidacta,
soy aquel que siente como nadie siente,
en su intensidad inconmensurable
y su extensión sin fin;
no soy un rocker, ni un hippie
ni un okupa ni un skin,
no soy un punky ni un hipster,
no soy un rapero yankee
ni un pintor de bocha gruesa,
ni un snob ni un retrógrado;
soy un vanguardista clásico
que empuja la punta de la lanza
que nadie quiere ver, sentir,
ni oír ni pensar, ni darse cuenta,
ni jamás poder sentir lo que vivo internamente,
que no se puede imaginar un triste ingestor de opio y láudano;
que no lo aporta el peyote, el LSD, ni la ayahuasca,
lo que yo siento no lo siente la blanca ni el caballo;
ni siquiera lo pudieran pintar jamás
ni Kush, ni Roerich ni Dalí,
quienes a veces me han ayudado
en mi desdicha sin fin.
Siento un sin fin de colores
que tú no puedes sentir,
de melodías inéditas
que sólo habitan en mí
y todo en un mismo presente unísono;
mis danzas y mis coreografías
no las pueden entender Nureyev ni Alicia Alonso,
son composiciones sin composición
que no pueden interpretar ni Pavarotti ni Jagger,
ni Callas, ni Caruso, ni Freddie Mercury,
ni Caballé, ni Martí,
ni Vincent Price ni Louis Armstrong,
ni con su sombrero tejano
el singular Sleeppy Labeef.
Yo vivo, creo y siento al mismo tiempo
imágenes visuales, sonoras y conceptuales,
y terremotos internos
de sensibilidad, amor, belleza,
horror, asertividad tierna y empatía
que canalizan el caos y el orden
de un universo sin tiempo, sin espacio,
sin orígenes ni fin, sin futuro y sin pasado;
todo está presente en mí;
soy la síntesis de la antítesis,
el fin de la dualidad,
sin polarizarme en nada ni nadie;
soy la explicación perfecta,
la implosión, la vuelta al núcleo,
la condensación en la fuente
que se extendió y dio origen al todo,
mas me pesa un peso ingrávido, terrorífico y sutil...
no puedo extinguirme en la nada,
negar mi ser y mi existir;
dios es un brujo malvado
que encerró dentro de mí
todos los secretos y verdades
que no se pueden decir;
lo quisieron decir todos los poetas,
pero la ignorancia decretada
hacia el Logos del TODO,
todo lo ocultó en mí.
Yo soy el caos del orden
y soy el orden del caos,
la perfección imperfecta
de la crueldad más infinita
y oculta que esconde el existir,
sin haber nacido nunca
y sin nunca poder morir.
Soy el secreto y el tabú eterno
que nunca nada ni nadie
tendrá actitud y fuerzas
para poder descubrir ni abrir.
Las óperas que yo creo y escondo
no son de Orff ni de Mozart,
ni de Hendel ni de Mahler,
son de más allá que el más allá,
en el aquí solo viven en mí.
Soy aquel que siente como nadie siente,
en su intensidad inconmensurable
y su extensión sin fin,
puedo abatir la atmósfera con mi puño,
y desterrarla de aquí,
respirarla y extinguirla
sin perjuicio ni frenesí,
en la paz y en el vacío,
evitarla y despreciarla
para satisfacerte a ti.
Muchos me juzgan y valoran
sin saber nada de mí,
creen que soy un vagabundo estático,
un bohemio y un infeliz,
el paria de todos los parias,
el hombre de luto eterno,
con la mirada triste,
un gótico frustrado
de traje negro, expresividad extraña,
que me hacen el humano más misterioso,
incomprensible y loco
de la locura más rara,
oscura pura e innata
que jamás ha existido ni volverá a existir;
un imposible, un delirio,
una paranoia molesta e hiriente,
un insólito insolente,
una esquizofrenia triste, peligrosa y ruin.
Cuando, lector amado,
sientas como aquel que nadie siente,
en su intensidad inconmensurable
y su extensión sin fin,
descubrirás toda la poesía del universo,
todo el infinito universo de poesía loca,
que ahora frustrado y triste,
por no saberla escribir,
te abraza, te saluda, te bendice,
y hasta la próxima confidencia,
a este insólito y extraño poema
le va poniendo su fin.
¡Ojalá tu pudieras (aunque como yo,
no lo pudieses escribir),
sentir como este que nadie siente
en una intensidad inconmensurable
y en una extensión sin fin!
¡Te amo, lector, te amo...!
Cuando descanse esta noche
y un alba nueva torne a resurgir,
en este mundo que todo
es caduco pero cíclico
volveré a escribir locuras ciertas
en este oficio tan grato,
para enloquecerte a ti.

Selección de poemas de José Angel Graña:

Quimeras

¡Óyeme y escucha!
poesías extraídas de los poemarios del autor :
Dime qué más puede un hombre hacer ; herido de vida, vivo de amor. Oscuro rojo pasión

de Editorial ViveLibro
 


Página publicada por: José Antonio Hervás Contreras