| |
Turbulentas aguas
corren,
río abajo la rivera,
al ladito del sendero
de la tarde veraniega.
Dando vida a su paso,
verdeando las adelfas
de los márgenes del río
y la sarga de hoja estrecha.
Tierras de labranza beben
de su agua limpia y clara
el abedul, el sauce y el fresno,
la juncia, el lúpulo y la acacia.
Entre juncos y zarzamoras abrimos un caminito
para refrescar las tardes
bañándonos juntitos.
El río apaga la sed
del paisaje su belleza
tú y yo retamos de amor
a la madre naturaleza.
|