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Transita un fiero asesino
ensangrentando las Ramblas,
dejando un riego de lágrimas
en corazones contritos.
Vuelven a hundirse en España
los puñales tenebrosos,
cortan, hieren dolorosos
las inocencias con saña.
El fanático indecente,
sobre la avenida hermosa,
troncha claveles y rosas,
impávido y demente.
¡Almas segadas al suelo!
cerviz rota en el cadalso,
la parca va abriendo paso..,
deja Barcelona en duelo.
Llegan cuervos al banquete
de la vida deshonrada,
y en la humanidad vejada
se alza gloriosa la muerte.
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