|
I
¡Porqué persistes en vivir cautiva,
a un tiempo muerto, que dejó el olvido!
¡Porqué te aferras a un pasado ausente,
que exhala al viento… su infeliz martirio!
¿No ves acaso que la vida pasa?
¿Qué somos breves mascaradas, solo?
¿Qué ayer fue el día que murió
mañana
y hoy es el día… de olvidarlo todo?
Hagamos cuenta que el pasado ha muerto,
la ofensa cruenta y el dolor profundo,
ha muerto el odio, la venganza inicua,
atrás dejamos, al pasado inmundo.
Solo pensemos en momentos bellos,
aquellos plenos de pasión ardiente,
cuando en tus labios escuché mi nombre,
diciendo, ¡Vives! En mi amor presente.
II
¡Yo estaba entonces en tus ojos tristes,
yo estaba entonces en tu dulce abrigo,
éramos uno, corazón… ¿Te acuerdas?
Éramos uno… y hoy no estás conmigo!
¿Quien puede amarte como yo?, ¡Ninguno!
¿Quién puede darte tanto amor?, ¡Mi vida!
Tratemos juntos de empezar de nuevo,
cerremos juntos, nuestra vieja herida.
Dios es testigo que te entrego el alma,
en estos versos, que tu amor reclama,
si no como antes, tan siquiera amigos,
la vida pasa… ¿Sabes tú el mañana?
|