La ladera de tu risa,
se confunde con mi empinada montaña,
tu suave, yo escarpado,
pero los dos
nos quisiéramos confundir
en el horizonte, de la esperanza,
Tu volar imaginativo,
me atrae, me suspende,
en el necesario escenario de la belleza,
me rapta de mi pragmatismo,
de mis oscuridades altaneras.
Tu me das, eso que me falta
y poco te puedo dar yo; quizá mi agradecimiento.
Arde el bosque de mis silencios,
el eco, me trae tu voz.
Ruego que nunca,
dejes mis soledades a la deriva, átame si es necesario,
a tus caderas musicales..
Dios, quiera perdonarme Éxtasis, será
cerrar los ojos.
morir en ti. |