Calma la ansiedad, Alma mía
no pierdas el tiempo con el llanto
desgracias hay en este mundo
está claro pero el cristal, brilla
Llama incandescente de las vidas
de muchos que reclaman la belleza
apagarán las voces, del insensato
Clama la herida de los muertos,
cura el recuerdo de los vivos
llama al instante agradecido
de amar y ser amado.
Restos del aire terminado
de salivas atragantadas
lluvia de instantes, que no caerán
en el huerto del olvido. |