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POETAS Y ESCRITORES ENTREVISTADOS

 

ENTREVISTA A LA POETA ARANTZA GUINEA


REALIZADA POR:
ADOLFO MARCHENA

La escritora Arantza Guinea
(“la vida no se anda con tonterías”)

Arantza Guinea (Vitoria-Gasteiz, 1961) es autora de los libros Deshojando amapolas, Zapatos de tacón de aguja y El juego de la vida. Recientemente ha publicado el poemario Todas las caras de la luna (TarQus Editorial). Desde el año 2016 forma parte del equipo de organización del Festival Internacional de Poesía Poetas en Mayo.


Adolfo Marchena: ¿Entre todas las caras de la luna se esconde, también, la de Arantza Guinea?

Arantza Guinea: Desde luego. Es difícil no implicarse cuando escribes un poema. En Todas las caras de la luna hay muchas mujeres que son una, y es que la mayoría compartimos inquietudes y sentimientos. En muchas ocasiones, las personas que escribimos poesía, tomamos como punto de partida la propia experiencia. Para elaborar este libro, he pensado en muchas mujeres y en historias que me han contado aparte de lo vivido personalmente.

A.M.: No volveré a ser joven, poema de Jaime Gil de Biedma comienza diciendo: Que la vida iba en serio / uno comienza a comprenderlo más tarde.

A.G.: Y también algunas demasiado pronto. La vida no se anda con tonterías. Hay momentos que te pone en tu sitio. Pero…
Yo aprendí desde muy joven a ver esa cara de la vida y con el paso de los años he ido aprendiendo a no tomarla tan en serio, he comprendido que tiene un punto jocoso y que la sonrisa te abre corazones.

A.M.: ¿Puede un poema alcanzar la crueldad que la vida nos escupe en algunos momentos?

A.G.: Si, convencida. Sobre todo, si te ha puesto contra las cuerdas. Esa experiencia se refleja en el poema. Pero también hay que entender que no es un modo habitual de escribir como tampoco es habitual que vayas por la vida mostrando las garras.

A.M.: Existen opiniones encontradas al respecto. En tu caso, la literatura tiene algún valor terapéutico.

A.G.: Totalmente. La poesía ha sido mi salvavidas. Siempre que hablo del tema con mis amigas, suelo comentar que la poesía me ha salvado la vida. Yo empecé a escribir poesía desde muy jovencita, era una niña triste por diferentes causas y todo el dolor lo plasmaba en el cuaderno. Gracias a eso conseguía descargar toda la amargura y alimentar interiormente la porción de felicidad que me correspondía. Escribir para mí, significaba una dosis de oxígeno y un empujón para seguir saliendo a la calle con una sonrisa.

A.M.: ¿Tienen algún punto en común tus poemas y los cuentos, un género que también cultivas?

A.G.: Es probable. Creo que en ambos casos parten de la misma base. Todos están salpicados de realidad, aunque sea imperceptible.
En El juego de la vida incluso los relatos que hacen referencia a un sueño llevan su parte real. Una actitud, un gesto, un comentario, puede ser cualquier detalle, pero cierto.

A.M.: En Todas las caras de la luna, a cada poema le antecede un haiku. ¿Por qué esta arquitectura?

A.G.: Soy una enamorada del haiku. Me gusta esa estructura; dice mucho en poco espacio. Puedes expresar un mundo en tres versos y creo que va con mi forma de ser. Soy una persona a la que le gusta más escuchar que hablar y cuando lo hago, suelo ser breve.

A.M.: Aunque el libro está dividido en siete apartados, todos desembocan en la figura de la mujer.

A.G.: El libro está pensado en la mujer. Ella es la protagonista y efectivamente, todo desemboca en ella. Es para ella.
Está escrito por una mujer y que además no ha hecho el esfuerzo de ponerse en el lado masculino, todos los poemas están escritos desde el punto de vista de una fémina.

A.M.: ¿Padece Arantza Guinea la misma nostalgia que trasmiten algunos poemas del libro?

A.G.: He de confesar que sí. Me afecta todo y la nostalgia es algo que me acompaña, me resulta complicado evitarla. La soledad que durante muchos años fue mi compañera, se pegó a la piel y es muy cabezota. De vez en cuando sale a saludarme y la memoria hace su trabajo.

A.M.: Muchos de los poemas recién publicados están cargados de fiereza; ¿es sólo una percepción mía?

A.G.: Lo reconozco; me enfada la injusticia. Y las mujeres en general, la hemos sufrido, la estamos padeciendo aún. Era inevitable que, en un poemario dedicado a nosotras, no apareciera cierta “fiereza” en alguno de los poemas. Es una forma de decir: ¡esto no está bien, no nos gusta, nos están matando, nos ningunean, nos hacen creer que somos invisibles, respetadnos!

A.M.: La escritora y filósofa Simone de Beauvoir dijo que: El problema de la mujer siempre ha sido un problema de hombres.

A.G.: Pues sí. Aunque yo diría de algunos hombres. No me gusta generalizar porque se suele caer en la injusticia. Meter a todos en una misma definición siempre dará lugar a la protesta.

A.M.: Considero que la portada del libro es una bella composición. ¿Por qué, además del misterio, aparece la inocencia de una niña?

A.G.: Tú lo has dicho en la pregunta.
La niña simboliza la inocencia. Es un momento que se da por hecho que vive una felicidad plena. Y lo digo yo, que no tuve una infancia muy feliz, precisamente.
Reconozco que hay lugares en que la vida de las niñas es un malvivir, pero la portada también reivindica ese derecho. El de ser niña antes que ser mujer.
En teoría, una niña es un ser puro, que no debe ser corrompido, ni maltratado, ni usado, ni violado.
Es un ser que debe vivir su infancia protegida para llegar a ser una mujer lo más feliz posible.

A.M.: Supongo que ahora te centrarás en la promoción del libro. Aun así, tienes ya algún proyecto de futuro.

A.G.: Si, ya estoy metida en ello. El día 4 de marzo en la Casa de Cultura Ignacio Aldecoa de Vitoria-Gasteiz, tendrá lugar su puesta de largo.
Y mi siguiente proyecto, ya está en marcha, también. Se trata de otro poemario, pero muy distinto a lo que he hecho hasta ahora. Dejo un poco de lado mi escritura más íntima para recrearme en otra faceta. Permíteme que no desvele más porque sería una pena que desapareciera el factor sorpresa.
Todo a su momento.

A.M.: El Festival Internacional de Poesía Poetas en Mayo que se celebra en Vitoria-Gasteiz, cumplirá este año su diez edición. Desde el año 2016 formas parte del equipo de organización; ¿qué nos puedes decir de tus funciones y del Festival, en general?

A.G.: Siiii, estamos muy contentas, es un número importante.
Elisa Rueda, creadora y directora del Festival es una persona llena de ideas y gracias a su trabajo y decisión, cada mayo desde hace diez años, mantiene este Festival Internacional de Poesía.
Cuando en 2016 Elisa me pidió que formara parte del equipo de organización de Poetas en mayo, no pensaba que a estas alturas iba a tener las responsabilidades que me ha otorgado. El primer año, coordiné el Encuentro de Cien poetas en mayo, poetas que llegan de todos los lugares del país y de fuera, también. El segundo me cedió más actividades que hasta la fecha se habían celebrado de forma independiente dentro del Festival. A partir de 2017 la actividad Cien poetas en mayo creció con el recorrido de Los Caños y las Páginas de cristal, esta actividad, también creada y registrada por Elisa Rueda.
Conocía al editor Ángel Marcelo desde hace unos años, así que añadimos la publicación de una Antología al encuentro de los cien poetas y desde hace dos años, hemos alargado ese fin de semana con una excursión. En 2021 fue el pueblo de Salinas de Añana, donde se encuentran las fábricas de sal más antiguas del mundo con sus más de 6.500 años de historia. Su sal es completamente pura y proviene de un antiguo mar de hace más de 200 millones de años. Como en la antología cada poeta incluye dos poemas, acostumbro a pedir uno con un tema en concreto y el año pasado, como íbamos a ir a las Salinas, pues, fue la sal.
Aparte de la coordinación de Cien poetas en mayo, coordino el Concierto poético con Kanajazz (Combo de adultos de la Escuela de música Udaberria) Tres poetas alternan su bien hacer con la música elegida. Esas canciones las elijo basándome en autores que tienen que ver con cualquiera de las modalidades de literatura. Pueden estar relacionados con cuento, poesía, ensayo, novela etc.

A.M.: Por último y, como suelo decir, siempre nos dejamos algo en el tintero. ¿Te gustaría añadir algo más?

A.G.: Volviendo al poemario, me gustaría que toda persona que lea Todas las caras de la luna pase un agradable momento de lectura.
He de decir que está escrito desde el alma y también quisiera dar las gracias a todas las personas que han colaborado para que este libro haya salido a la luz.
Desde la amiga que me bordó a punto de cruz una palabra para que yo luego la atravesara con un cuchillo, hasta la pequeña modelo de la portada y contraportada, pasando por prologuista, modelos adultas, fotógrafos y evidentemente al editor, por confiar una vez más en mí.
Y gracias a ti.


Entrevista realizada a la escritora Arantza Guinea por Adolfo Marchena, poeta, escritor y prologuista.

 


Página publicada por: José Antonio Hervás Contreras