¡Que
fortaleza tiene tu Alma
que pudo resistir el eco
de los pasos que se acercaban,
que pudo alcanzar la puerta
que a la Eternidad se abre¡
¡Que fabuloso es el Cielo
si la Tierra no nos pertenece,
que acogedora la mano de Dios
cuando dejamos este Mundo ¡
Perdóname si al acariciar
la lápida de tu sueño,
no pudieras hablarme
por estar muy dormida:
sé que lo estas intentando
con labios de granito
En el vacío que nos dejaste
aquel fatídico día de verano,
hace ya tantos años,
tu eres como el Agua limpia
que apaga mi sed de ver;
como el Pan de cada día
que en la mesa partiré,
como el Fuego que hare
y como el Viento suave,
de pronto frio, al atardecer.
¡Ya es suficiente todo
lo que se nos ha negado ¡
Será mío, el recuerdo
de tu último suspiro,
mío, el impotente afán
de querer resucitarte,
mía, la tristeza infinita
de haberte perdido,
mío, el pedir para ti
mas cantidades de rocío
y será mío, el permanecer
fiel a tus versos escritos
cuando todos se han ido.