Miraste a esa mujer,
calculaste el tamaño de sus pechos,
miraste a otra y adivinaste sus caderas,
miraste a otra y encontraste un hilo
de un centímetro en su muslo izquierdo,
yo te creía un matemático excelente
hasta que te di un beso
y no supiste calcular
qué cantidad de amor te había dado.