Nos ha llegado la hora fiscal.
Hago cálculos:
a cuatro años de relación
le restamos
el sueño, la distancia y la desgana,
y le sumamos
los besos, el roce y la pasión.
A esta base
le aplicamos
el IRPF y nos tenemos
que hacer devolución mutua
de un año cada uno.
Hay dos soluciones:
Paz y adiós
o
guerra de amor.