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El sol bordea el alerón
secante de los pecados capi-
tales, la circunstancia bloquea
la respiración y el rojo toro
sobre el ruedo del laberinto.
Pudo ser el rey de Alejandría,
la puta de Damasco,
el carpintero del Gólgota
pudo ser la desviación
de un pensamiento buscando
el equilibrio estandarte
de la razón desnuda,
penitencia del labrador
que abona los campos
con polvo de ladrillo.
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