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Mis ojos te vieron , poema de Raiza N. Jimenez
Imagen tomada del blog poemas de Mª Amparo Fita

MIS OJOS TE VIERON


¡Con las alas cortas, con las alas quebradas!

Así me siento por no poder volar en libertad.

Esos mis ojos, libres y visionarios, transitan

anochecidos en la oscuridad infinita del:

luego será.

¿Es qué te verán otra vez?

Mis mágicos ojos, quién lo diría.

Hoy replegados están a la paciencia o

más bien, son esclavos de la impaciencia.

¡Grave sentencia, la que propongo!

Una sentencia restrictiva, para mí, que

no tengo limites en mi despegar…

¡Señor! Es que vuelo dormida y vuelo

también despierta…

Esto, para seguir volando en un horizonte

que no tiene principio y menos final.

Mi corazón se sale de mi pecho en pos de

la libertad anhelada y que presumo mía.

Es que ya no puedo ni volar, ya no puedo

ver a la distancia los que eran mis dominios.

Algo que yo solía hacer y a lo que estoy muy

Acostumbrada, hoy me,limita.

¿Volveré a volar libre como el viento?

Es difícil para mí detenerme en pleno vuelo.

Es como estar presa en una red y sin salida.

Ya lo sé, mi cárcel es la impaciencia, ese mal,

ese fantasma que me tortura y me mata..

Ahora, me veo sumida en la tristeza por mí

incapacidad y a tiempos desesperada, por

los gritos silentes, que explotan en las comisuras

de mi alma inquieta, siempre prístina e ilusionada

en el color de las flores, las montañas y el mismo

cielo que se refleja en tus ojos.

¡Como quisiera ir a buscarte, mi cenit, mi todo,

pero estoy aquí, reducida a la espera!

Sólo yo… lo sé…es tortuoso para mi conjugar

y unificar el verbo esperar, cuando no puedo

aún verte, ni un momento nada más...

Es así que, sumidos en el divorcio estamos

ese verbo y yo.

¡Siempre me ha atormentado la impaciencia!

Hoy más que nunca la fatiga y la tristeza

me persigue al saberme corta de tiempo vital.

Te miro en mi alma, te dibujo en mi mente y

con ello, intento disipar la imposibilidad real

de verte tal cual.

Que alegría tan grande haberte grabado en mí

esencia y haberte visto con mis coloridos ojos.

Ellos, ahora, no te pueden tocar, pero ya te vieron.

Plasmado estás en mis pupilas y así con mis ojos

cerrados, te diviso claramente y hasta puedo tocarte.

¡ Es que tu amada imagen está tan presa en mis entrañas

que con ojos o sin ellos, siempre te veré allí, frente a mí,

dentro de mí, amor.

¡ Y, todo, porque mis ojos un día te vieron!

 


Página publicada por: José Antonio Hervás Contreras